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sábado, 28 de octubre de 2017

HISTORIA: ¿QUÉ ES UNA POLIS?



Se trataba de una comunidad políticamente independiente de cualquier otra, con sus propias estructuras de gobierno basadas en un cuerpo cívico. Este conjunto de ciudadanos podía estructurarse en grupos con más o menos derechos. Cuando sólo un grupo reducido de ciudadanos gozaba de todos los derechos políticos, se trataba de una oligarquía. Si los derechos se extendían a capas más amplias, incluyendo artesanos, jornaleros, pequeños campesinos, entre otros, podía definirse como una democracia, estadio al que llegaron algunas ciudades al final de la Época Arcaica. Eso no quiere decir que los derechos cívicos alcanzaran a todos, ni siquiera en una democracia: había que excluir a los extranjeros, estuvieran de paso o ya asentados en la polis, y a los esclavos. Además, el cincuenta por ciento de la población, las mujeres, poseía derechos cívicos reducidos, restringidos a ciertos ámbitos como el religioso o el familiar (aunque algunas ciudades, como Esparta, gozaban de derechos de propiedad sobre la tierra igual que los hombres)


Físicamente la polis se organizaba alrededor de un centro urbano, amurallado o no. Desde el punto de vista griego, lo importante para distinguir una polis de una aldea bárbara era que en la polis el espacio estaba organizado. Dentro de esa organización había terrenos y edificios públicos construidos alrededor de la plaza, el ágora, cuyo significado etimológico es: "lugar de reunión". Los ciudadanos se congregaban ahí para las tareas de gobierno o para llevar a cabo diversas actividades y rituales que ayudaban a crear vínculo de unión entre la comunidad, como se hacía también en los gimnasios, auténticos centros de vida social. A diferencia de las ciudades micénicas, en el que dominaban los palacios, el principal edificio de la población griega era el templo. Alrededor de él -y no dentro- se organizaba el culto religioso y las fiestas que servían para reforzar su identidad. Con el tiempo, conforme prosperaron, las polis griegas compitieron por construir templos más lujosos y elegantes. 

Las polis solían ser pequeñas. Incluyendo las tierras que le rodeaban, su extensión media era de unos ochenta kilómetros cuadrados, y muchas apenas llegaban al millar de habitantes. Por supuesto, existían ciudades mucho mayores, como Tebas, Corinto o las ciudades jonias. Un caso extremo era el del Ática, una polis de 2,500 kilómetros cuadrados, cuyo núcleo urbano era la ciudad de Atenas. Se calcula que llegó a haber 700 polis en Grecia. 

martes, 24 de octubre de 2017

¡ESTO ES ESPARTA!



Nuestro conocimiento sobre Esparta no proviene de los propios espartanos, sino de los demás griegos. Esparta prácticamente no produjo literatura, salvo los poemas de Tirteo en el siglo VII. Sin embargo, la curiosidad que despertaba en las demás polis fue grande, que incluso les dedicaron abundantes textos. En la época Clásica, Jenofonte escribió una obra en su honor, una breve monografía titulada: La República de los Lacedemonios. Platón se basó en ella como modelo para las ciudades ideales de La República y Las Leyes. Como es bien sabido, aquellos pensadores provenían de Atenas, la polis que competía con Esparta por el liderazgo en Grecia.

Esparta es el nombre de un pequeño núcleo urbano que funcionaba como capital de un Estado más amplio conocido por los griegos como Lacedemonia. Lacedemonios era el nombre que recibían los espartanos, y su lambda inicial aparecía en el escudo de sus hoplitas durante la Época Clásica. Otra denominación para la región era la de Laconia y de ahí nuestro adjetivo "lacónico", "conciso", "escueto", pues se atribuía a los espartanos un humor seco y de pocas palabras. 

FORMA DE VIDA 

Los espartanos de élite estaban sometidos a la autoridad del Estado desde el momento de su nacimiento. El varón recién nacido era examinado por un grupo de ancianos para comprobar que estaba sano y no sufriera deformaciones. De no pasar la prueba, se lo llevaban a un lugar del Monte Taigeto conocido como Apótetas -depósito, vertedero- y lo abandonaban allí, sin derramamiento de sangre para no manchar el ritual. De pasar la prueba, el niño se quedaba viviendo los primeros años con su madre y el resto de las mujeres de la casa. Las espartanas tenían la fama de ser excelentes criadoras, y en otros lugares las contrataban como nodrizas por la calidad superior de su leche materna. 


A los siete años, la ciudad se encargaba de la educación de los niños, llevándoselos de casa de sus padres. En cierto modo, un espartano iniciaba su servicio militar a esa edad, y ya no lo abandonaba nunca, pues incluso los ancianos formaban parte del ejército. Durante los primeros años, a los jóvenes los repartían en grupos de edad, al mando de líderes escogidos por ellos mismos.



Casi todas las actividades estaban destinadas a endurecer sus cuerpos y convertirlos en soldados disciplinados. Peleaban desnudos y les cortaban el cabello a rape. La única prenda que les proporcionaban era una manta de lana y tan sólo se lo cambiaban por otro cuando crecían. También les hacían pasar hambre. Se acostumbraban a robar gallinas y lo que fuera menester en las fincas cercanas y si los sorprendían los azotaban, no por robar, sino por torpes.

A partir de la adolescencia, los muchachos pasaban a un nuevo ciclo, en el que desarrollaban relaciones homosexuales con jóvenes adultos, que se convertirían ala vez en sus amantes y mentores. El amante era un espejo para su amado, un modelo de disciplina y de virtudes.

En este ciclo empezaba el entrenamiento propiamente militar. Es posible que algunos jóvenes que se acercaban al final de su adiestramiento fueran seleccionados para la llamada kripteía. Sus jefes los sacaban del campamento y armados con simples puñales y con raciones muy cortas de comida, los soltaban en territorio de los ilotas, probablemente en Mesenia. Durante el día, los jóvenes espartanos se escondían, pero al caer la noche salían a los caminos y bajaban a las aldeas para matar ilotas.

Por último, antes de terminar su etapa de iniciación, los jóvenes debían pasar por un ritual sangriento, el de la flagelación ante el altar de Ártemis Ortia. Llegados a los veinte años los jóvenes espartanos se integraban en el ejército. A partir de ese momento podrían dejarse crecer el cabello y también la barba; el bigote se lo afeitaban normalmente. Los cabellos largos eran un orgullo para el espartano, que se lo peinaban cuidadosamente antes de entrar en combate.

Sin embargo, aún no se les consideraba ciudadanos de pleno derecho. Mientras eran jóvenes, seles inculcaba tanto el respeto a sus mayores que agachaban la mirada cuando se cruzaban con ellos y no podían hablarles si ellos no les dirigían la palabra primero. Lo que si podían era unirse a los banquetes, llamados syssistía. 

Un espartano adquiría la ciudadanía de pleno derecho hasta los treinta años. Y a esta edad era común que se casaran. A diferencia de los espartanos, las espartanas gozaban de mayor libertad que sus iguales de otras polis. (Información más detallada en el artículo: LA MUJER EN GRECIA

SOCIEDAD Y GOBIERNO

La base de la sociedad espartana eran los que trabajaban la tierra, los llamados ilotas. Su nombre parece que proviene de una raíz que significa "capturar" y en cierto modo eran prisioneros de una guerra perpetua declarada contra ellos. La condición de los ilotas se diferenciaba de los esclavos comunes. No eran una mercancía que se podía vender, sino que estaban unidos como un solo lote a la parcela de tierra que trabajaban.

El siguiente escalón de la pirámide social estaba formada por los periecos, cuyo significa "los que viven alrededor". Se trataba de los habitantes de las aldeas y ciudades de Laconia y Mesenia,que no habían sido sometidos por la fuerza, probablemente porque habían optado por rendirse ante Esparta y firmar algún tipo de pacto con ella. Los periecos tenían sus propias instituciones y se gobernaban a sí mismos a nivel local. Además de cultivar sus tierras, se dedicaban a trabajos que los espartanos consideraban poco dignos, como el comercio y la artesanía. La política exterior y militar de los periecos dependía de lo que ordenase Esparta.



Había otros ciudadanos de condición inferior, los llamados "inferiores, que debieron ser espartiatas (ciudadanos de élite) empobrecidos y que habían perdido sus derechos por diversas causas. Otro sub-grupo fue el de los "bastardos", que más que hijos ilegítimos debió tratarse de hijos de ciudadanos que habías perdido sus derechos. Y por último en este escalón, estaban también los "ciudadanos nuevos", que fueron ilotas ascendidos por sus servicios militares o porque se habían emancipado.

Por último tenemos a los espartiatas, aquellos ciudadanos de pleno derecho, una vez superadas las duras pruebas y cumplidos los treinta años. A diferencia de lo supuesto, estos ciudadanos no hacían ostentación de su riqueza, las normas sociales dictaban que los espartanos vistieran de forma sobria, casi como con una especie de uniforme para que no se viera la diferencia entre ricos y pobres. También se tenía prohibido grabar el nombre del fallecido en sus lápidas, excepto el de las mujeres que perdían la vida durante el parto. También se dice que los espartanos comían con gran sobriedad y tenían prohibido acuñar monedas.

En la organización política, los espartanos contaban con la Gerousía o consejo de ancianos. Se trataba de una especie de Senado; lo componían 28 miembros mayores de 70 años y elegidos entre las familias más destacadas. En él se preparaba la orden del día, discutiendo propuestas que luego se sometía a la ciudadanía. Funcionaba como tribunal supremo de justicia y de censura. Existían otros dos miembros, que elevaba a 30 el número de sus miembros, ¿quiénes eran?: sus dos reyes.

Existían dos dinastías, los Agíadas y los Euripóntidas y cada una de ellas llevaban su propia sucesión de forma independiente. Los reyes estaban exentos de la difícil educación que sufrían los demás y su función principal era comandar al ejército.

Finalmente, hablaremos de los éforos. Eran cinco magistrados elegidos cada año entre el conjunto de ciudadanos que formaban la asamblea. El mayor de ellos le daba nombre al año. Sus competencias eran varias: convocaban las reuniones de la asamblea y las presidían, eran guardianes de la ley y las costumbres y podían juzgar incluso a los reyes. Su función principal era el control de ambos reyes. Cada nuevo años observaban el cielo en busca de cometas o estrellas fugaces y así decidir el destino de los reyes.

Representación de los Éforos

FUENTE: LA AVENTURA DE LOS GRIEGOS. J.NEGRETE 


lunes, 16 de octubre de 2017

LA BATALLA DE LAS TERMÓPILAS

8


Hacia el año 480 antes de nuestra era, bajo el marco de la Segunda Guerra Médica se libró una de las batallas que ha permanecido en la memoria de la humanidad. La muestra de valor y determinación que se vio en aquel encuentro es digno de recordarse. Conozcamos más sobre este hecho:


El paso de las Termópilas, en donde se asentaron la alianza de polis griegas para detener la ofensiva persa, tenía unos cinco kilómetros de longitud y presentaba tres estrechamientos, conocidos como puertas. Los griegos (los llamaremos así por comodidad) se colocaron en la segunda en espera de la llegada de sus enemigos. ¿Cuántos hombres conformaban el contingente griego?, aproximadamente 7000 soldados estaban bajo el mando de Leónidas, uno de los dos reyes de Esparta. De ellos había 4000 peloponesios, 1,100 beocios entre tespios y tebanos, unos 1,000 focidios y el resto locrios. De entre los 4,000 que conformaban el contingente del Peleponeso, 1,000 eran lacedemonios, de los cuales, sólo trescientos eran ciudadanos de pleno derecho, es decir, espartiatas. ¿Quiénes eran aquellos 300 espartanos?, es muy probable que se tratara de los 300 hippeis ó caballeros, la guardia personal de cada rey espartano. Es verosímil que fuera Leónidas quien eligiera personalmente a cada uno de aquellos 300 hombres. En cuanto al hecho de poner en peligro a uno de los reyes de Esparta, es probable que sea decisión personal de Leónidas, debido a diversas causas como las disensiones con el otro rey espartano o con los éforos. 



La posición, de la que hablamos líneas arriba, tenía un punto débil. Antes de llegar al desfiladero, el río Asopo desembocaba en el Golfo Malíaco. Remontando su curso sobre el barranco se llegaba a un camino en las alturas, la llamada Senda Anopea, que rodeaba la posición griega por el sur en una larga vaguada entre dos líneas paralelas de sierras. Después volvía a girar hacia el mar hasta aparecer hasta el otro lado del desfiladero, justo tras la espalda de los defensores. 

A Leónidas se le informó de aquel punto débil y entonces mandó a mil hombres a cubrir la Senda Anopea y dejó a los otros seis mil protegiendo la ruta principal. Atendiendo a los parámetros de la época, aquellos hombres eran suficientes para realizar ambas tareas. Pero sus enemigos no eran un ejército convencional. Hacia mediados de agosto apareció ante las Termópilas la vanguardia del ejército de Jerjes. Una vez allí, los persas aguardaron sin entrar en combate. Se ha especulado mucho sobre la demora, los historiadores mencionan como probable causa la espera del líder Jerjes, que quizá viajaba a la mitad del contingente que lideraba. 


Una vez lleago Jerjes, comenzó la ofensiva. Los primeros en atacar fueron los medos, tropas iranias de confianza. Según Heródoto, cayeron un gran número de ellos. A continuación, Jerjes ordenó a sus Inmortales que atacaran. Aquel grupo de soldados era un ejército de élite de 10 mil hombres, llamado así por Heródoto porque según el historiador cada vez que se producía una baja en sus filas se cubría con otro soldado. 

Los Inmortales se estrellaron contra la falange griegas sin resultados muy distintos a los obtenidos por los medos. La explicación que da Heródoto a esto es que el espacio reducido no les permitió aprovechar su superioridad numérica además de lo corto de sus armas. Además la defensa de los persas era vulnerable a las armas griegas, hay que recordar que los escudos persas eran fabricados con mimbre, así que en combate cuerpo a cuerpo, los hoplitas griegos llevaban cierta ventaja en contra de sus enemigos. 

Hay que recalcar que el ejército persa no era poco experimentado, de hecho estaba conformado con lo mejor que podría encontrarse en su vasto imperio, los novatos, se encontraban del otro lado, al frente, con excepción de los espartados. La ventaja de los griegos era su posición y el conocimiento del territorio en el que peleaban. Al final del día los persas no habían conseguido avanzar ni un solo palmo. 

Al segundo día de batalla los ataques fueron menos intensos. Fue en ese entonces cuando, según Heródoto, aparece en la historia el nombre de un traidor: Efialtes, quien reveló la existencia de la Senda Anopea, a los persas. Por la noche, los Inmortales se dirigieron al camino y se internaron en el monte. Cerca del amanecer llegaron al collado donde estaban los 1000 hoplitas focidios apostados por Leónidas. 

Cuando Leónidas se enteró de la táctica envolvente ya había amanecido. Tanto él como sus aliados se dieron cuenta que la posición era indefensible ya que los atacarían por ambos lados. El rey espartano ordenó a todas las tropas del Peloponeso que se retirasen, y se quedó con su guardia real, 700 tespios y 400 tebanos. La  razón por la que se quedaron es muy probable que se deba al honor. Como es bien sabido, los espartiatas de pura sangre podían perder sus derechos de ciudadanos si se convertían en trésantes o temblorosos. Y para considerarles de esa forma no sólo se aplicaba a los hombres que huían sino también a los que sobrevivían a una derrota. En cuanto a los demás griegos la razón puede ser la preferencia por una muerte honorable, a ver su ciudad derrotada y destruida. 

La batalla fue la más dura de los tres días, porque sabiendo que estaban perdidos, los hoplitas salieron al encuentro con las tropas persas, se dice que rompieron sus lanzas e hicieron uso de sus espadas. Leónidas cayó y se libró una aferrada lucha por su cuerpo y sus armas. Los espartanos lograron hacerse del cadáver de su rey y se retiraron a un montículo, pues en ese momento al otro lado del desfiladero se acercaban los Inmortales. Los persas renunciaron a la lucha cuerpo a cuerpo e hicieron uso de su arco, las flechas eran tantas que al final los griegos no lograron resistir al embate de sus enemigos. 

Viajero, ve y cuenta a los espartanos que aquí yacemos por obedecer sus órdenes. Simónides. 

FUENTE: LA AVENTURA DE LOS GRIEGOS. J. NEGRETE 

sábado, 29 de julio de 2017

LA GRECIA MICÉNICA. (PRIMERA PARTE)


Llamada por Schliemann "máscara de Agamenón", aunque esta pieza proviene de una época anterior a la supuesta fecha en que se llevó a cabo la Guerra de Troya. 

Hablar de la civilización micénica es hablar de lo primeros griegos, de aquellos griegos de los que tanto hablo Homero en sus poemas. Sobre su procedencia no existe consenso entre los especialistas en la materia, y quizá no la haya jamás debido a la falta de elementos para determinar ese tipo de datos. Las conjeturas son diversas y la mayoría de ellas se basa en los restos materiales y en los estériles documentos en lineal B que se han descubierto. Por ello, pasemos a otro tema. 

El nombre "micénico" es tan inexacto y engañoso como el de "minoico". Ha triunfado en parte por las excavaciones del alemán Schliemann, y en parte por el papel preponderante que se cree tuvo la ciudad de Micenas sobre los otros reinos griegos. 

Lineal B, sistema de escritura basado en el lineal A (minoico) para plasmar el griego micénico. Antecedió varios siglos al uso del alfabeto en Grecia. 

Por otro lado, en la cronología micénica no existen hitos claros, como batallas o muerte de personajes importantes, que ayuden a establecer periodos o fases, es por esta razón que los especialistas han optado por basarse en estilos de cerámica, formas de enterramiento y en otros cambios en los restos materiales, las fases de la civilización micénica es la siguiente: 

  • Periodo de las tumbas de pozo (1600 hasta 1500 a.C) 
  • Periodo de las tumbas thóloi (1500 hasta 1400 a.C) 
  • Periodo de la ocupación del palacio de Cnosos (1400) Entre este año y el 1200, los micénicos experimentaron su mayor esplendor. 
La puerta de los leones.


¿Cómo eran los micénicos? 

Los esqueletos hallados en la tumba de Micenas y otros emplazamientos tenían una estatura media de 1,67 metros los hombres y 1,55 las mujeres. La edad promedio de los varones enterrados parece ser de 35 años y la de las mujeres de poco más de 30. Entre las afecciones que se encuentran en los esqueletos, aparte de problemas dentales, está la artritis en el brazo izquierdo, quizá por cargar un armamento sumamente pesado. 

La ropa típica era una túnica de mangas cortas y ceñida a la cintura. La moda femenina se basaba en la minoica. Se encuentra la típica falda de volantes y el corpiño ajustado, que podía abrirse de la parte superior para así mostrar los senos. Encima de la ropa podían llevar todo tipo de adornos: cuentas, placas de oro cosidas, lentejuelas, adornos de oro...etc. 

Organización Política 

Se sabe gracias a las tablillas en lineal B, que la organización de los micénicos era centralizada, y se organizaban en torno a los grandes palacios, que a diferencia de los palacios minoicos, poseían imponentes murallas, con muros que los griegos posteriores llamarían "ciclópeos" debido a su majestuoso tamaño.  

A la cabeza del reino había un rey o wanáx, título que corresponde con el de ánax andrôn que recibe en la Iliada Agamenón, rey supremo de la expedición contra Troya. La siguiente figura en poder y honores parece ser el lawagetas, literalmente "conductor del pueblo en armas". Los nobles que rodeaban al rey eran conocidos como hequetai, "seguidores". El damos, debía ser el pueblo libre. Se trataría de campesinos que poseían sus propias tierras. También había doeroi o esclavos. 

Arte Micénico 


RELIGIÓN 

Los griegos creían que parte de su religión provenía de Creta, y esto se puede constatar con las representaciones de las divinidades micénicas que son muy similares a las cretenses. Sin embargo, también existe la teoría de que los griegos convivieran con una población de la llamada "vieja europa", asentada en aquel territorio desde siglos atrás, que profesaba una religión parecida a la minoica. 

Aparte de esas influencias previas, los micénicos ya adoraban a muchos dioses del panteón clásico. Gracias a las tablillas en lineal B, sabemos que rendían culto a Zeus y a su esposa Hera, a Poseidón, a Dionisio, a Hermes, a Ares y a Ártemis. Es posible que ya conocieran a Apolo en la forma de Paiawon. ¿Estos dioses ya poseían las características de la Grecia clásica? eso es un enigma, ya que las tablillas no informan nada sobre ese tema. 

Los dioses antiguos necesitaban sacrificios y de brindárselos se encargaban personas específicas, a saber, los sacerdotes y sacerdotisas. Lo que se ofrendaba era aceite, trigo, miel y algunos animales, amén de vasijas valiosas. 

Comercio 

En su momento de esplendor, los micénicos comerciaban con todo el Egeo y más allá. Gracias al descubrimiento de dos barcos naufragados, nos podemos dar una idea de los productos que importaban y exportaban aquellos griegos de la edad del Bronce. A saber: bronce, cobre, estaño, ámbar del Báltico, colmillos de elefante y de hipopótamo, cáscaras de huevos de avestruz, madera de ébano, lingotes de vidrio fundidos con cobalto o cobre, joyas de oro y plata, herramientas de bronce y un escarabeo con el nombre de la célebre Nefertiti. 

Arquitectura 

La manifestación más característica de la arquitectura micénica son las tumbas de tholos. La más conocida de ellas es la Tumba de Atreo. 


La tumba está construida en la ladera de una colina, no muy lejos de Micenas. Esta constituida por un corredor de 39 metros formado por paredes que se levantan poco a poco. Sobre la puerta hay un dintel que se calcula que pesa 120 toneladas. Por encima de él se encuentra algo muy característico: las hileras de piedra superiores no se apoyan en el centro del monolito: están cortadas por bordes oblicuos, de forma que conforme se sube las hiladas se acercan más, hasta juntarse en la décima fila. El hueco que forma el dintel tiene forma triangular, por lo que se denomina como "triángulo de descarga". 


Tras cruzar un pasillo nos encontramos bajo una bóveda de 15 metros de diámetro y casi 14 de altura. Se le suele llamar "falsa", porque una cúpula de "verdad" es un arco al que se hace describir una rotación completa, y como arco que en sus elementos transmiten empujes horizontales. Auténtica o no, la cúpula sigue impresionando. 

En cuanto a los palacios, su arquitectura era mucho más simple que la de Cnosos. El núcleo era el mégaron o salón del trono; una estancia de planta cuadrada, con un gran fuego circular en el centro. En cierto modo el mégaron se asemeja a algunas construcciones del norte como el Heorot que aparece en el poema épico Beowulf. 


Otra diferencia con Creta es que los palacios estaban rodeado de murallas de hasta seis metros de grosos, construidas con bloques de piedra tan grandes que, los griegos posteriores las llamarían "ciclópeas", debido a lo monumental de su tamaño. 

Fuente: La gran aventura de los griegos. J. Negrete. 

SEGUNDA PARTE PROXIMAMENTE. 









sábado, 15 de julio de 2017

HISTORIA DE GRECIA: LOS MINOICOS (PARTE 1)


Antes de comenzar esta aventura es necesario hacer una aclaración: los minoicos no eran griegos, entonces el lector se preguntará ¿por qué hablaremos de ellos?, la respuesta es simple, la influencia de los minoicos en la primera civilización griega fue fundamental, como lo veremos a continuación.

Hacia finales del siglo XIX, Arthur Evans, un arqueólogo inglés, viajaba a menudo a Grecia en busca de antigüedades. En uno de esos viajes, encontró en Atenas las llamadas "piedras de leche", una especie de amuletos muy apreciados por las mujeres de la región. Evans, que era extremadamente miope, observó de cerca aquellas piedras y se percató de los delicados detalles de los grabados que había en ellas. Además de escenas de caza y navegación, encontró una especie de inscripciones que se asemejaban a jeroglíficos. Intrigado por su descubrimiento, Evans se dedicó a comprar todas las piedras que encontró y ha seguirles el rastro, lo cual lo llevó a Creta. Después de arduas negociaciones con el gobierno local, Evans consiguió permiso para realizar excavaciones en Cnosos. 

Después de diversas excavaciones, Arthur Evans descubrió las ruinas de un enorme palacio (figura 1) de aproximadamente mil quinientas habitaciones. En aquella construcción había huellas por todas partes del culto hacia el toro, sobre todo en los hermosos frescos que Evans encontró ahí. Dejándose llevar por el mito, el arqueólogo inglés denominó a esta civilización con el nombre de "minoicos" en honor al legendario rey Minos. 

Figura 1 

Lamentablemente aun no se sabe con certeza de dónde provenían los minoicos, quizá eran habitantes de la isla desde el Neolítico o quizá llegaron desde la península de Anatolia. Tampoco hay un consenso entre los especialistas sobre cómo dividir la historia de los minoicos. Por ejemplo el arqueólogo griego Nicolás Platón propuso dividir la historia de los minoicos de la siguiente manera: 

  • Periodo Prepalacial: 2000 a.C
  • Los Primeros Palacios, hasta 1700 a.C
  • Los Segundos Palacios, hasta 1400 a.C. 
  • Periodo Postpalacial hasta 1100 a.C 
El periodo que más nos interesa es el que transcurre entre los años 2000 y 1400 a.C, durante los primeros y segundos Palacios. Hacia aproximadamente el año 1700 a., los Palacios fueron reconstruidos después de una catástrofe, fue ahí el comienzo de su época de mayor esplendor. 

Según los especialistas, la tríada mediterránea fue clave para el apogeo de la civilización minoica. En Creta existen pruebas de que en época temprana, sus habitantes empezaban a tomarse la producción de vino y aceite con criterios casi industriales. Se han encontrado grandes tinajas para ambos productos. Con ese tipo de producción es lógico pensar que comerciaban con ello, y no hay duda de que así fue. Exportaban aceite, vino y cerámica. También se ha encontrado influencia del arte minoico en dagas de la Grecia Micénica. 

Ejemplo de cerámica minoica 

En cuanto las importaciones, los minoicos adquirían cobre y también en cierta época algunos objetos de lujo procedentes de medio oriente y de Egipto, tales como: obsidiana, laspislázuli, mármol, esmeril de Naxos, basalto del sur de Grecia, ámbar, plumas y huevos de avestruz. De Egipto adquirían objetos manufacturados como tallas de marfil y escarabeos. Dicho contacto comercial con el país del Nilo se ha confirmado por restos arqueológicos e inscripciones y existe bastante acuerdo entre los historiadores en que los textos egipcios que hablan del país de Keftiu se refieren a Creta.

Habitantes del país de Keftiu portando regalos 


Sobre la arquitectura minoica es muy característica y se reconoce por la forma de sus columnas: mientras que las columnas clásicas se estrechan conforme ascendían, las cretenses eran como un tronco de árbol invertido, con la parte más estrecha en la base y la ancha en contacto con el capitel. Normalmente, se pintaban de rojo y tenían la superficie pulida, pero a veces presentaban estrías verticales o incluso espirales, lo que las hacía parecer pirulís gigantes. 



Aunque cause decepción es necesario aclarar que la imagen que recibimos del palacio de Cnosos al ver fotografías o reconstrucciones está algo falseada. No son as ruinas originales: Arthur Evans restauró ciertas zonas del palacio tal como él creía que debían ser. Lo mismo ocurre con muchos frescos minoicos. Al contemplarlos, es fácil apreciar zonas que mantienen el brillo de la coloración, mientras que otras se ven mates y estás mucho más resquebrajadas. Estas últimas son las auténticas. 

Aclarado lo anterior, prosigamos. Los palacios no eran edificios aislados, sino que a su alrededor crecían auténticas ciudades, con mansiones y casas de varios pisos. Por las pinturas donde aparecen edificios, parece que en la planta bajo no había ventanas, pero sí en las superiores. También se aprecian pequeñas habitaciones construidas sobre el tejado, quizá para dormir en las noches más calurosas de verano. 



Las ciudades cretenses eran populosas, y para el estándar de la época eran realmente avanzadas, incluso más que las ciudades griegas de siglos posteriores. Un ejemplo lo tenemos en su fontanería. Se han encontrado conos truncados de terracota, al encajar unos con otros, formaba un ingenioso sistema de conducción para llevar el agua potable. En el palacio de Cnosos existía una compleja red de drenaje, con conductos y cisternas que descargaban el agua de la lluvia y la llevaban a otros canales subterráneos de piedra, revestidos de yeso y provistos de bocas de inspección. Incluso había retretes conectados a este sistema. No sólo los palacios contaban con este tipo de sistema, se han encontrado las mismas instalaciones en la casa de Tera, las mejor conservadas del mundo minoico.

Fuente: La gran aventura de los griegos. J. Negrete.




HISTORIA DE GRECIA: LOS MINOICOS (PARTE 2)


ADVERTENCIA: SI TE HAS PERDIDO LA PRIMERA PARTE DE ESTA HISTORIA, LEELA AQUÍ: LOS MINOICOS (PARTE 1)

¿Cómo eran los minoicos?

El interior de los palacios y de muchas casas estaba decorado con frescos. Gracias a estas pinturas conocemos el aspecto de los minoicos, o al menos cómo se veían a sí mismos. Consideraban que un varón de hombros anchos y una cintura estrecha resultaban atractivos, del mismo modo que una mujer lo eran unos pechos abundantes y erguidos. Pero una cosa es que pintaran así las figuras y otra que todos los cretenses fueran así. 



En su Historia de los griegos, Indro Montanelli comenta que los varones minoicos tenían la piel bronceada y las mujeres pálida, como si existiera una diferencia genética entre ambos sexos. En realidad se trata de una convención artística. En tiempos pasados se apreciaba la blancura de la piel femenina, hasta extremos que ha nosotros nos llamaría la atención, pues unos brazos de una palidez "lechosa" no son muy populares hoy en día. Si lo pensamos bien, lo que más se valora en el aspecto es aquello que demuestra la pertenencia a una clase superior. En aquellos tiempos, el trabajo más duro se hacía al aire libre, de modo que la piel blanca de una mujer indicaba que no tenía que salir de casa para ganarse la vida. 

La ropa femenina de esta civilización es muy característica: falda de volantes en forma de campana y chaquetilla ceñida a la cintura, con una abertura central que se podía separar para dejar al descubierto los pechos. 

Los hombres suelen aparecer con muy poca ropa: a menudo no llevan más que un taparrabos enrrollado en la cintura o sujeto por un cinturón. Según la moda, esa prenda tapaba la parte superior de los muslos o no. En el centro, muchos llevaban una coquilla o braqueta. 



RELIGIÓN 

Sobre su religión poco se sabe, así que esta debe ser reconstruida a partir de las estatuillas o de las imágenes que aparecen en frescos, vasos y sellos.

La primera característica que salta a la vista en la religión cretense es el papel tan importante que desempeñaba la mujer. En casi todas las representaciones aparece una diosa rodeada de sacerdotisas. Tanto una como la otra visten de la manera descrita, con los pechos al aire, y están muy maquilladas. Muchas de esas imágenes poseen un refinado erotismo. 



En las imágenes encontramos a menudo escenas de epifanía. Normalmente, la divinidad parece bajar de las alturas. Para verla, los fieles -más a menudo las fieles- danzan alrededor de un árbol, en una cueva o incluso en el interior de un palacio. 



Un elemento inconfundible de la religión cretense es el toro. Los minoicos que hemos narrado al principio reflejan una percepción distorsionada de algunos rituales relacionados con este animal, que aparece representado constantemente en pinturas y en vasos con forma de cabeza de toro, denominados ritones, que se utilizaban en los sacrificios. Como parte de la captura ritual del toro, debían llevarse a cabo unas acrobacias.



Parece que en ellas participaban jóvenes de ambos sexos. En un fresco muy célebre, un joven de piel cobriza da una voltereta sobre el lomo de un toro, flanqueado por dos muchachas vestidas tan sólo con taparrabos. Se sabe que ambas son mujeres por su piel blanca, ya que los pechos no se acaban de distinguir. Una de ellas aguarda junto a la cola del animal, con los brazos extendidos como para recibir al acróbata. La otra agarra los cuernos, bien sea para saltar cuando le llegue el turno o porque está sujetando al toro. Sin duda, este ritual era un espectáculo que atraía a mucha gente; pero, como prácticamente todas las actividades a antiguas, poseía un significado religioso.

LA IMAGEN IDÍLICA DE LOS MINOICOS

Gracias sobretodo a los frescos, se cree que la sociedad minoica era igualitaria, incluso se piensa que era matriarcal. Por otra parte también existe la creencia de que los minoicos eran unos amantes de la naturaleza, y que su vida transcurría de manera pacífica, sin gran ambiciones personales, ni demasiados instintos agresivos.

Repetimos,  los frescos son las responsables de esta idea. Las escenas que representan los frescos son luminosas, alegres, y en ellas se encuentran abundantes elementos naturales: antílopes, jardines, delfines, paisajes enteros...




La violencia, cuando la hay, parece ritual o deportiva, como en un fresco donde dos niños boxean vestidos solamente con un taparrabos. Si combinamos esta imagen con la ausencia de murallas, todo hace pensar en una sociedad pacifista.


Para Bernardo Souvirón la minoica era una civilización en la que existía igualdad entre hombres y mujeres, y que sabía resolver sus problemas sin recurrir a la violencia. Serían los griegos micénicos, indoeuropeos que llegaron al Egeo durante el segundo milenio anterior a nuestra era, quienes aprendieron a utilizar las armas, para conseguir lo que deseaban. Otros especialistas creen que los minoicos eran una de las civilizaciones de la llamada "Vieja Europa", estas civilizaciones se caracterizaban por ser matriarcales, pacíficas y con apenas diferenciación social.

Sin embargo, esta imagen se pone en duda con algunos detalles. Por ejemplo, entre los frescos de la isla de Tera se encuentra un friso excepcional. En él figura una flota que viaja de una ciudad a otra. Hay unos hombres desnudos en el agua -otra convención pictórica, que en este caso representa a los derrotados- que no parece que se estén ahogando por su propia voluntad. Este fresco a suscitado muchas interpretaciones distintas, pero lo que está claro es que se ven soldados armados en él, y que los cuerpos desnudos deben ser las víctimas de una batalla naval.

Aparte de las representaciones, se han encontrado armas depositadas como ofrendas en santuarios y cuevas, y muchos bellos puñales hallados en Grecia son de factura minoica.

Otro de los hallazgos que hacen dudar sobre el supuesto carácter pacifista de los minoicos, son los rastros de un sacrificio humano realizado en el templo de Anemospilia; la interpretación más difundida es que se trató de un caso excepcional con la intención de aplacar los sismos en la zona, sin embargo, no hay nada que nos confirme esto. En ese mismo año (1987), Peter Warren encontró un montón de huesos de niños en Cnosos, a poca distancia del palacio. En ellos se veían marcas de cuchillos, utilizados para arrancarles la carne. Warren interpreta estos restos como la prueba de que en Creta se practicó el canibalismo ritual. Viendo las cosas de esta forma, no es raro que los griegos crearan el mito del minotauro.

EL FINAL DE LOS MINOICOS

No hay un consenso sobre cuál fue el final de esta civilización. Se cree, en teoría, que en 1400 a.C se produjo una oleada de destrucción, la causa de tal desastre, se balancea entre supuestos terremotos y tsunamis provocados por la erupción de la isla de Tera, pero existen dificultades para relacionar esta catástrofe con el final de los cretenses. Por otro lado, existen indicios sobre la irrupción de los griegos micénicos en Creta, ya que en ese entonces (el periodo Postpalacial) la escritura propia de los minoicos fue sustituida por la de los griegos.

Por último, el palacio de Cnosos sufrió un incendio devastador hacia el año 1380 antes de Cristo, y después de ese acontecimiento, no volvió a ser ocupado.

Fuente directa: La aventura de los griegos. J. Negrete.







martes, 13 de junio de 2017

GRANDES BATALLAS DE LA HISTORIA: SALAMINA 480 a.d.c


Después de la batalla de las Termópilas, los persas se dirigieron con su gran ejército hacia Atenas, mientras que los griegos, muy superados en número por su enemigo, cruzaron el istmo de Corinto y entraron en el Peloponeso, donde prepararon la defensa. La mayoría de los atenienses había abandonado la ciudad, que fue tomada e incendiada por los persas, y se trasladaron a la isla de Salamina, en la cercana bahía de Eleusis. 

Bajo el mando de Temístocles, Atenas había desarrollado una poderosa flota y, apoyada por unas veinte polis más, había librado la batalla de Artemisio contra la armada persa, mientras otro ejército griego luchaba en las Termópilas. La alianza de flotas griegas se reunió entonces en la bahía de Salamina, y Temístocles convenció a los jefes navales de las distintas polis para que se quedaran y presentaran batalla. Según fuentes antiguas, las fuerzas persas que incluían contingentes de Fenicia, Egipto (y también de los aliados griegos del rey Jerjes) contaban con 1200 naves, mientras que la alianza de polis griegas solo contaba con unas 370, la mitad de las cuales procedían de Atenas. Fuentes actuales, sin embargo, sugieren que eran 600 y 200 barcos, respectivamente. 

Jerjes ordenó un ataque naval e hizo situar su trono en lo alto de una colina que daba a la bahía, desde donde podía contemplar cómo se desarrollaba la acción. Las naves de ambos bandos dependían principalmente de los remeros, pero en cada barco viajaban también unos cuentos soldados, por si había que emprender el abordaje. La mayoría eran trirremes, estrechos y maniobrables, e impulsados por tres hileras de remos. Disponían de un espolón en la proa que podía servir tanto para hundir una navez enemiga como para segar sus remos, y, en consecuencia, inutilizarlas.

Mientras la inmensa flota persa entraba en el pequeño espacio delimitado por la bahía, sus líneas empezaron a desorganizarse. Es posible que Temístocles engañara a los persas para que atacaran en un momento en que el mar estaba picado, lo cual habría afectado a su avance. La flota griega, más reducida, tenía espacio suficiente para maniobrar y pudo abordar las naves persas y atacarlas con los espolones, de modo que la formación enemiga fue perdiendo embarcaciones y quedó sumida en el caos. La lucha encarnizada duró todo el día, pero al final, lo que le quedaba de la flota persa se retiró en desbandada. 

Como se acercaba el invierno y las líneas de abastecimiento eran vulnerables a un ataque por parte de los griegos, Jerjes decidió regresar a casa. No obstante, dejó una parte de su ejército en el norte de Grecia para proseguir la guerra al año siguiente.

La batalla de Salamina fue decisiva para frenar los intentos persas de expandirse hacia el oeste, y la derrota que sufrieron en Platea, en 479 a.n.e, así lo confirmó. Durante los siglos siguientes sería Grecia quien dominaría las tierras del Mediterráneo oriental, y su poderío supuso el florecimiento de la civilización helénica, de la cual deriva la mayor parte de la moderna cultura occidental.