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domingo, 3 de septiembre de 2017

ISHTAR: LA DIOSA DEL AMOR


"La costumbre más indecorosa de Babilonia -señala Herodoto- es la que obliga a toda mujer del país a permanecer en el templo de Afrodita una vez en su vida y yacer con cualquier extraño...Cuando una mujer ha ocupado allí su lugar, no puede abandonarlo hasta que un hombre ha arrojado dinero en su regazo y se ha unido a ella fuera del templo. Al arrojar la moneda, debe decir: "Te solicito en nombre de Mylitta", que es el nombre asirio de Afrodita... Tras el acoplamiento, la mujer queda santificada a los ojos de la diosa, y regresa a su casa. En lo sucesivo, ningún soborno será bastante para obtener de nuevo sus favores. Las mujeres hermosas, claro está, pronto están listas para partir, pero sucede a veces que las poco agraciadas deben aguardar varios años. Se observa una costumbre como ésta en algunas partes de Chipre. 

Mylitta era la diosa madre Ishtar, la cual derivaba de la sumeria Inanna, diosa de la fertilidad y el amor. En la mitología babilónica, Ishtar, esposa y hermana de Tammuz, el Dumuzi sumerio, descendió al mundo inferior como una figura hostil y amenazadora, hasta el punto de que Ereshkigal palideció al aproximársele. Sin embargo, fue vencida y muerta, con el resultado para la tierra de que los manantiales de la fertilidad se secaron. Ea logró su libertad sirviéndose de un brillante eunuco que cautivó el corazón de la señora de la infecundidad y la muerte. 

Un fragmento acadio describe el lamento de Ishtar por Tammuz, cuya muerte, resurrección y matrimonio anuales señalan poderosamente un ritual de fertilidad relacionado con el ciclo agrario. Su culto se extendió a Canaán, donde el profeta Ezequiel se quejaba amargamente de que incluso "a la puerta de la casa del Señor...se sentaran mujeres llorando por Tammuz".

Como diosa de la guerra, Ishtar era especialmente honrada en Asiria. Portaba un arco y un carcaj, y su aspecto belicoso lo acentuaba una barba similar a la del dios Ashur. Las inscripciones atestiguan que Ishtar tomaba parte en la elección del rey. Estaba convencido de su divina elección Asurnasirpal II, un monarca recordado por la severidad del tratamiento que dispensaba a los rebeldes y a los enemigos irreducibles. Adoptó la práctica de desollar vivos a los prisioneros o de cortarles las manos. 

domingo, 18 de junio de 2017

LA CAÍDA DE LUCIFER


"En el tercer día de la Creación el principal arcángel de Dios, un querubín llamado Lucifer, hijo de la Aurora ("Helel ben Shahar") se paseaba por el Edén entre joyas centelleantes, su cuerpo resplandeciente con cornalinas, esmeraldas, diamantes, berilos, ónice, jaspe, zafiro y carbunclo, todo engarzado en el oro más puro. Pues durante un tiempo Lucifer, a quien Dios había designado Guardián de todas las Naciones, se comportó discretamente, pero pronto el orgullo le hizo perder la cabeza. "Subiré a los cielos -dijo-, en lo alto, sobre las estrellas de Dios, elevaré mi trono, me instalaré en el monte santo, en las profundidades del aquilón. Subiré sobre la cumbre de las nubes y seré igual al Altísimo. "Dios, observando las ambiciones de Lucifer, lo arrojó del Edén a la Tierra al Seol. Lucifer brilló como un relámpago al caer, pero quedó reducido a cenizas; y ahora su espíritu revolotea a ciegas sin cesar por la oscuridad del Abismo sin Fondo. 

En Isaías XIV, 12-15 se compara con la caída pre-ordenada del rey de Babilonia con la de Helel ben Shahar:

¿Cómo caíste del cielo, 
lucero brillante, hijo de la aurora?
¿Echado por tierra 
el dominador de las naciones?
Tú, que decías en tu corazón;
Subiré a los cielos; en lo alto, 
sobre las estrellas de Él, 
elevaré mi trono; 
me instalaré en el monte santo,
en las profundidades del aquilón.

Subiré sobre la cumbre de las nubes
y seré igual al Altísimo.

Pues bien, al sepulcro has bajado, 
a las profundidades del abismo. 

Esta breve referencia indica que el mito era lo bastante conocido para que no fuera necesario relatarlo por completo, pues Isaías omite todos los detalles del castigo del arcángel por Dios, quien no admitía rivales en su gloria. Ezequiel es más explícito cuando hace una profecía contra el rey de Tiro, aunque omite el nombre de Lucifer:

Fueme dirigida la palabra de Yahvéh diciendo:

Hijo de hombre, canta una elegía de Tiro y dile: Así habla el Señor, Yahvéh: Eras el sello de la perfección, lleno de sabiduría y cabado de belleza. Habitabas en el Edén, en el jardín de Dios, vestido de todas las preciosidades. El rubí, el topacio, el diamante, el crisólito, el ónice, el berilo, el zafiro, el carbuncio, la esmeralda y el oro le cubrían; llenaste tus tesoros y tus almacenes. 

El día en que fuiste creado te pusieron junto al querube colocado en el monte de Dios, y andabas en medio de los hijos de Dios.

Fuiste perfecto en tu camino desde que fuiste creado hasta el día en que fue halla en ti la iniquidad. 

Por la muchedumbre de tus contrataciones se llenaros tus estancias de violencias; y pecaste y le arrojé del monte santo y te eché entre los hijos de Dios; el querube protector te hizo perecer. 

Ensorbecióse tu corazón de hermosura y se corrompió tu sabiduría, y a pesar de tu esplendor, por tus muchos y grandes delitos, yo te eché por tierra; yo te doy en espectáculo a los reyes por la muchedumbre de tus iniquidades. Por la injusticia de tu comercio profanaste tus santuarios; y yo haré salir de en medio de ti un fuego devorador, y te reduciré a cenizas en medio de la tierra, a los ojos cuantos te miran. Todos de entre los pueblos que te conocen se asombrarán de ti. Serás el espanto de todos y dejarás de existir para siempre. 

Lucifer es identificado en el Nuevo Testamento con Satanás (Lucas X, 18; 2 Corintios XI.14) y en las Targum con Samael. 

Fuente: Los mitos hebreos. R.Graves. 







LAS SIRENAS


A lo largo del tiempo, las Sirenas cambian de forma. Su primer historiador, el rapsoda del duodécimo libro de la Odisea, no nos dice cómo eran; para Ovidio, son aves de plumaje rojizo y cara de virgen; para Apolonio de Rodas de medio cuerpo arriba son mujeres y, abajo, aves marinas; para el maestro Tirso de Molina (y para la heráldica), "la mitad mujeres, peces la mitad". No menos discutible es su género; el diccionario clásico de Lemprière entiende que son ninfas, el de Quicherat que son monstruos y el de Grimmal que son demonios. Moran en una isla del Poniente, cerca de la isla de Circe, pero el cadáver de una de ellas, Parténope fue encontrado en Campania, y dio su nombre a la famosa ciudad que ahora lleva el del Nápoles, y el geógrafo Estrabón vio su tumba y presenció los juegos gimnásticos que periódicamente se celebraban para honrar su memoria. 

La Odisea refiere que las Sirenas atraían y perdían a los navegantes y que Ulises, para oír su canto y no perecer tapó con cera los oídos de los remeros y ordenó que lo sujetaran al mástil. Para tentarlo, las Sirenas le ofrecieron el conocimiento de todas las cosas del mundo. 

"Nadie ha pasado por aquí en su negro bajel, sin haber escuchado de nuestra boca la voz dulce como el panal, y haberse regocijado con ella y haber proseguido más sabio...porque sabemos todas las cosas: cuantos afanes padecieron argivos y troyanos en la ancha Tróada por determinación de los dioses, y sabemos cuanto sucederá en la tierra fecunda" (Odisea, XII) 

Una tradición recogida por el mitólogo Apolodoro, en su Biblioteca, narra que Orfeo, desde la nave de los Argonautas, cantó con más dulzura que las sirenas y que éstas se precipitaron al mar y quedaron convertidas en rocas, porque su ley era morir cuando alguien no sintiera su hechizo. También la Esfinge se precipitó desde lo alto cuando adivinaron su enigma. 

En el siglo VI, una Sirena fue capturada y bautizada en el nombre de Gales, y figuró como una santa en ciertos almanaques antiguos, bajo el nombre Murgen. Otra, en 1403, pasó por una brecha en un dique, y habitó en Haarlem hasta el día de su muerte. Nadie la comprendía, pero le enseñaron a hilar y veneraba como por instinto la cruz. Un cronista del siglo XVI razonó que no era un pescado porque sabía hilar, y que no era una mujer porque podía vivir en el agua. 

El idioma inglés distingue la sirena clásica "Siren" de las que tienen colas de pez "mermaids". En la formación de esta última imagen habrían influido por analogía los tritones, divinidades del cortejo de Poseidón. En el X libro de la República, ocho sirenas presiden la revolución de los ocho cielos concéntricos. Sirena: supuesto animal marino, leemos en un diccionario brutal.